Cuando estabamos en El Rastro, yo pensaba en las cosas que no necesito. Los zapatos, los pendientes, las bolsas y las blusas. Los quería, pero no necesito. Más importante son las memorias y los lugares, los vientos y las montañas. El mar. La ciudad de los artes y las ciencias. Este verano, que nunca puedo tener otra vez. No puedo comprarlo, y no quiero venderlo. Es mío, para siempre. Como tú.
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